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Arrabal, en Mérida, frente al tablero de Hou Yifan[***], que acaba de cumplir 14 años y es la cuarta jugadora del mundo. Foto: DonJosé.

20 de abril de 2008 (615)

Arrabal: “Duchamp, Calder, Picabia y la revista de la embajada de España”


Ajedrez erótico: Picabia[™], después de admirar [y pintar] a Hitler y a su propia criada [su última esposa, Olga(*)], soñó con asesinar a sus, hasta la víspera, venerados y gorroneados, Marcel Duchamp[***] y Alexander Calder[***], “prodigios de todos los portentos”. Más tarde “nuestra” embajada en París, gracias a su inolvidable periódico de perinquina, “España”, y a sus pintores [hoy, ¡albricias! igualmente tan bien aparcados y esportulados como entonces], alimentó la cruzada por un mundo mejor, grande, nacional, sindicalista y libre.
Gabrielle Buffet[*], mujer de Picabia desde 1909, fue la primera en admirar y reseñar los dibujos ajedrecistas de Calder: “reina libidinosa, caballos cachondos, rey amedrentado y peones como robots obtusos”. En realidad para Calder los alfiles eran los obispos de la profanación y el contubernio de su vena anticlerical. Los caballos se convertían en yeguas alzadas con tacones de varios pisos [cual ‘pegasas’ de Fellini [**] ofrecen sus pechos de fasto y hermosura a gambitos y pitos]. Los reyes, calientes cual monarcas de cuerpo y cetro, magrean todo lo que les cae a mano, para calmar sus furores ‘peniles’ y penosos de precoces y procaces del abarraganamiento. Los peones, más calvos que las cantantes de Ionesco[***], eran mirones con boca de pánico y ojos patafisicos. Muchos de los títulos de los dibujos fueron realzados o corregidos por Duchamp. Más calderianos o caderonianos son sus propios rótulos a pelo y pala, pero sin pila, como “respondiendo a sus bestiales instintos”.
Calder introduce el tornillo fálico del rey de ajedrez en la rosca de la reina, en sus juegos fabricados con bates de base-ball, chapas o patas de sofá. [“Sonata de ajedrez en 8 movimientos”, filme de Hans Ritcher[*], 1977].
Los 36 dibujos de Calder, por su inspiración sexual, según una leyenda, escandalizaron [¡increíble!] a Peggy Guggenheim[***] y especialmente otra de sus obras que representa a una figura trepando desnuda por una chimenea. En aquellos tiempos era precisamente Peggy quien provocaba hasta a los más descarados, desatentos o degollantes prometiendo publicar un libro [como haría] en el que se referiría a todos y cada uno de los legionarios de su cohorte de amantes, sacacuartos y sacaleches. El 25 de diciembre de 1944 una amiga de Marcel Duchamp, Hélène Hoppenot[®], escribe a propósito de la ‘donJuana’ y sobrina del fundador: “¡Dios mío qué fea es con esa nariz patatesca cubierta de granos!: Colecciona experiencias y va a relatarlas en sus memorias con los nombres y apellidos de sus víctimas. La van a procesar y perderá todo lo que tiene (es muy rica y avara)”.
La serie de dibujos ajedrecísticos de Calder fue bautizado por la compañera de Marcel Duchamp, Mary Reynolds [*]: “Knightmares”. En francés se podría verter este hallazgo con chispa y duende. Pero en español la ridícula palabreja “pesadilla” impide una traducción literal y luciferal, por lo que habría que tentar a las “yeguas de la noche”.
En 1932 Marcel Duchamp crea la palabra “móvil” para nombrar las esculturas de Calder. Elementos colgados por alambres capaces de moverse naturalmente o gracias a un motor o a un mentir. “El arte de Calder es la sublimación de un árbol en el viento”, diría Duchamp en Yale University. El 12 de mayo la exposición en la galería ‘Julián Levy’[©] se llamó “Mobiles, Abstract Sculptures”. Desde “Desnudo bajando una escalera”, a Duchamp le encanta, trasplanta y solivianta el movimiento en el arte, en la imaginación, en el ajedrez y en la filosofía. ¡Ya mí también!
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Jaculatorias de Marcel Duchamp (eyaculaciones, del latín ‘jaculari’):
“El ajedrez es mi droga; ¡como si usted no lo supiera!”, marzo 1928 (declaración a Catherine Dreier [*]).
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“Ajedrez: ideal obra de arte”, mayo 1966, París.
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“La imaginación trenzada de movimiento crea la hermosura del ajedrez”, febrero de 1967, París.
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Otro arrabalesco: “Jilgueros de cojones” es otro móvil que Calder fabricó con pájaros en la cabeza.
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